Caridad

Quisiera empezar mis palabras como cada año dando gracias a nuestros Santos Titulares.

Este escrito va dirigido: Para los hermanos de la Hermandad y para los que no lo son; para los creyentes y para los que no creen; para los ricos y para los pobres; para los que ríen y para los que lloran; para los felices y para los infelices; para los que disfrutan la vida y para los que la sufren; para los altruistas y para egoístas. Y... para tí.

Perdonarme que mis primeras palabras se asemejen a un conocido anuncio, pero que viene como anillo al dedo, porque en el contexto de “Caridad” entramos todos, los que podemos hacerla y los que necesitan de ella, como una mirada religiosa a la realidad de los más pobres, en la que descubrimos la presencia salvadora y liberadora de Cristo. La Caridad con los más pobres y enfermos siempre estará presente en nuestras vidas cristianas. Por eso, quien siente la inquietud de entregarse a aquellos que la necesitan buscan la forma de dar buen cauce a sus sentimientos de fe.

Cuando miramos a nuestro alrededor y hacemos un análisis de lo que está ocurriendo llegamos a una clara conclusión, nuestro mundo está en crisis. Jesús le deja la enseñanza a la Iglesia, que define la caridad como: virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por el mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor a Dios. Solo teniendo esto en cuenta podremos ayudarnos los unos a los otros para salir de este agujero.

Y nosotros las Hermandades, como asociaci ó n viva de la Iglesia, nos tenemos que poner a trabajar, en ayuda de nuestro mundo en crisis y ponemos como banderas que con lo poco que tenemos, podemos hacer el milagro de satisfacer las necesidades de muchas gentes.

Desde este escrito en esta Web, me ofrezco a todo el que necesite mi humilde ayuda o colaboración. Aprovecho también para todo el que quiera colaborar con esta diputación de caridad, que sepa, que lo espero con los brazos abiertos, pues cuantos más seamos a más rincones podremos llegar, y poniendo nuestro granito de arena probablemente facilitemos en algo el día, al que más lo necesita.

No quisiera olvidarme tampoco de enviarles un afectuoso saludo a todos nuestros hermanos que están pasando en estos momentos por algún problema de salud, deseando que se restablezcan lo más pronto posible y que no olviden que el Santísimo Cristo del Calvario y Nuestra Santísima Madre del Mayor Dolor están con ellos en todo momento.

También quisiera decir que como persona humana que soy también comento errores, por ello os pido que seáis comprensivos con aquellos que pueda cometer. Para terminar quisiera daros las gracias por haber dedicado vuestro ratito de tiempo en leer estas líneas y no dudo en recibir vuestra comprensión y ayuda, pues sin ella mi tarea no sería tan efectiva.

Dolores Barea Rodríguez
Diputada de Caridad