Parroquia de la Merced

La Iglesia de Nuestra Señora de la Merced: Antigua Capilla del Convento de los Mercedarios

Nuestras imágenes titulares radican en la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, antigua capilla del convento de los mercedarios. Estos religiosos se establecieron en Morón en 1638.

La orden de Nuestra Señora de la Merced, por especial revelación de la Santísima Virgen, fue fundada el 10 de agosto de 1218 por San Pedro Nolasco en la catedral de Barcelona. Recibió la institución canónica de su obispo D. Berenguer Palau y la cívico militar del rey D. Jaime I. Su finalidad institucional fue la redención de esclavos cautivos.

San Pedro Nolasco, de origen catalán, tiene su crianza e infancia en Barcelona, habiendo nacido en un lugarejo (Villula) próximo a aquella capital, de la cual el mismo Gaver le declara “Municeps” o ciudadano noble en su edad mayor por muerte de su padre, Bernardo Nolasc, cuyos bienes y título militar heredó.

Pronto se dio cuenta de la necesidad de fundar una orden estable dedicada a la redención de cautivos, teniendo como modelos las órdenes de Santiago y la del Santísimo Redentor, puesto que su idea fue fundar una orden de caballeros laicos y no de clérigos.

Los siglos XVII y XVIII pueden considerarse como los de mayor esplendor y expansión de la orden mercedaria. Los conventos mercedarios se convierten en lugares de gran importancia religiosa, destacando sobre todo los conventos de la Merced en Barcelona, Nuestra Señora del Puig en Valencia, el de la Merced Calzada y el de Santa Bárbara de los Descalzos en Madrid y los dos conventos de Sevilla, Calzados y Descalzos.

Durante el siglo XIX la importancia de la Orden de los Mercedarios decrece, como decrecieron todas las órdenes religiosas, hasta que fue suprimida durante el mandato de Mendizábal desde los años 1835 y 1881.

En España y durante todo este período, la orden perdió sus tesoros artísticos, puesto que sus conventos quedaron convertidos en hospitales, hospicios y cuarteles; otros tuvieron mejor suerte, como el de la Merced calzada de Sevilla, convertido en Museo de Bellas Artes, pero otros fueron destruidos totalmente, como los de Madrid. Este expolio de los conventos mercedarios, como los de todas las órdenes, ya había comenzado durante la Guerra de la Independencia, continuó con la Desamortización de Mendizábal y culminó con la Guerra Civil española.

Hoy la Orden Mercedaria, encontrado su destino en el apostolado de la caridad, repletas sus casas de formación de aspirantes, mira tranquila su porvenir, y esperando de la Madre de Dios su perpetua y perenne protección, se dispone a emular y superar pasadas gestas.

Centrándonos en el caso concreto de Morón, los frailes descalzos de Nuestra Señora de la Merced tomaron posesión el día 14 de noviembre de 1635 en la Iglesia de Santa Ana, situada aproximadamente en donde hoy está el Polígono de El Rancho; aunque otros creen, por el contrario, que se establecieron en la ermita de San Roque, al final de la calle Marchena. Entre los partidarios de la primera tesis se encuentran don Antonio Bohórquez Villalón (1595-1644) y don Francisco Collantes de Terán (1826-1895). En cambio, don Antonio Barrio Prado, en la sesión Antiguo Morón del periódico local Arunci, señala que “los mercedarios hicieron posesión de la ermita de San Roque, en la calle de su mismo nombre”. Continúa diciendo, además, que “habiéndose opuesto las demás órdenes religiosas a este nuevo establecimiento, alegando que un decreto de las cortes del año 1634 disponía que no se hicieran fundaciones de nuevos conventos durante seis años, se consultó a S. M. el rey quien confirmó el acuerdo de las cortes mandando que desalojaran la capilla. Por tanto, tuvieron que esperar hasta 1638 para establecer su convento junto a la Puerta de la Marchena”. De esta misma opinión es Pascual Madoz (1806-1870) quien en su Diccionario Histórico y Estadístico de España afirma que “los mercedarios se establecieron en dicha ermita”.

La capilla comenzó a construirse en 1638, aunque las obras no finalizaron hasta el siglo XVIII. Se trata de una iglesia muy sencilla, construida en sillares, ladrillo y mampostería. De una sola nave tiene planta de cruz latina. La nave del templo aparece compartimentada por seis tramos articulados por pilastras toscanas y se cubren con bóvedas de cañón con arcos fajones y lunetos, situándose en el crucero una bóveda semiesférica sobre pechinas. La sacristía tiene planta rectangular y sobre ésta se sitúa el camerín de la Virgen de Nuestra Señora de la Merced, sin duda uno de los espacios más bellos de la arquitectura religiosa moronera. Todo ello se completaba con un importante conjunto de pinturas (todas han desparecido) y esculturas, de las cuales quedan muy buena muestra de santos mercedarios. También es interesante comentar los cinco pequeños retablos empotrados, que se encontraban dispuestos en la nave, pudiéndose fechar en la segunda mitad del siglo XVIII. Estos desaparecieron en la década de los sesenta; aunque en la actualidad permanecen abiertos los muros donde estaban ubicados, consiguiéndose, de esta forma, dar mayor amplitud a la iglesia.

Iglesia y convento sufrieron mucho durante la desamortización, perdiéndose prácticamente la mayoría de las obras de arte. Del convento no queda prácticamente nada, exceptuando un brocal de pozo primitivo claustro. Según Caamaño de Terán en su Historia de Morón de la Frontera, “ la iglesia seguiría abierta al público después de la exclaustración de conventos”. Estamos a finales del siglo XIX; luego se cerraría definitivamente y caería en un lamentable estado de abandono y dejadez. Habría que esperar hasta finales de la década de los cincuenta, concretamente en 1957, para que la iglesia de la Merced se convirtiera de nuevo en parroquia, ya que las necesidades, por el aumento de población, así lo requerían. Su primer párroco fue don Julio Martínez Bernal, que procedía de la localidad sevillana de Paradas.

Felipe López Rincón